Estrella de pesto y tomate

¡Hola reposteros!

Entramos ya en pleno otoño… Me da un penita cuando los días comienzan a hacerse mas cortos y es de noche casi todo el tiempo… Menos mal que esta semana tenemos puente y eso convierte la semana en un poco menos deprimente.

Y por cierto, esta entrada la estoy escribiendo por adelantado, ya que cuando se publique yo no estaré en España…  Ya os contaré un poco más, pero seguro que me lo paso genial y aprendo un montón de nuevas recetas. Tened por seguro que os las mostraré muy muy pronto.

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Pero vamos con la receta de hoy, en este caso, ¡una receta salada! Me apetecía cambiar un poco el registro, ya que hace mucho que no os enseño a hacer un pan o bollo de tipo salado, y que mejor ocasión que hoy, para que aprovechéis los días de fiesta para hacer una comida un poco más especial. ¡Espero que os guste!

Receta de estrella de pesto y tomate (para unas 14 raciones)

Ingredientes:

  • 3 masas de hojaldre ya preparadas (o una casera, como lo prefiráis)
  • Tomate frito
  • Tomate desecado para decorar
  • Pesto (podéis emplear pesto ya preparado o hacer vuestra propia salsa. Yo usé esta receta, adaptándola un poco libremente y creo que dio muy buen resultado)
  • Un huevo batido

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Instrucciones:

Es facil no, lo siguiente. Simplemente, tenemos que dar forma circular a nuestras masas, si es que no la tienen ya. Colocamos una de ellas sobre el papel de hornear y esparcimos el tomate frito por encima, dejando un poco de espacio por los bordes. Yo añadí un poco de pimienta y coloque otra plancha de hojaldre encima. Ahora, vertemos la salsa pesto y colocamos la última masa.

Ponemos un vaso en el centro del circulo y vamos cortando la masa. Primero a la mitad, luego en cuartos, octavos… Así sucesivamente, con cuidado de no romper el hojaldre. Ahora, tendremos 14 pedazos de forma mas o menos triangular. Lo que debemos hacer es enrollarlos sobre mismos, una vez girando hacia la derecha y otra vez hacia la izquierda. ¿Veis como va cobrando forma?

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Solo nos queda pincelarlo con huevo batido, quitar el vaso y colocar en el centro un poco de tomate desecado. Horneamos 25 minutos con el horno previamente precalentado a 180ºC y… ¡Listo para degustar! Es original y divertido, porque cada comensal puede servirse su propia ración tirando con la mano, ¡en una comida de amigos que celebre hace poco fue un éxito!

Ya me contaréis que os parece…

¡Besazos salados!

 

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Natillas de chocolate veganas

¡Hola reposterillos!

¿Como estáis? Ay, que se nos acaba septiembre… ¡Qué dolor! Bueno, consolémonos pensando que prontito llega el puente de octubre y tendremos unos días de descanso para disfrutar de la familia, dormir hasta bien entrada la mañana y… ¡Hacer postres!

Por eso la receta que os traigo hoy, no puede ser más sencilla. Tiene solo uno, dos, tres, ¡cuatro ingredientes! La pueden preparar hasta los más torpes en la cocina, os lo aseguro, y es estupenda para darse un capricho dulce después de comer. Y por si fuera poco, es vegana, por lo que todos los vegetarianos, intolerantes al huevo o la lactosa, pueden tomarla.

Receta de natillas de chocolate veganas (basada en la de Delantal de Arces, un blog vegano que os recomiendo un montón)

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Ingredientes:

  • 300 ml de leche de almendras
  • 20 g de maicena
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 20 g de azúcar (si vuestra bebida vegetal no está ya edulcorada)

Instrucciones:

Vertemos todos los ingredientes en un cazo y calentamos hasta que rompa a hervir, removiendo todo el rato con unas varillas para evitar que se nos pegue (como si fuera una crema pastelera, vamos). Dejamos hervir 2 minutitos y retiramos del fuego para que se enfríe.

Cuando pase a temperatura ambiente, cogerá una textura similar a la de un flan. Para transformarlo en natillas, batimos con una batidora eléctrica (la de toda la vida, la de los purés y batidos, mismamente). La textura se vuelve mucho más suave y cremosa.

Solo nos queda conservar las natillas en la nevera hasta comerlas. Yo opté por decorarlas con un poco de chocolate blanco rayado, pero si no podéis tomar leche o sois veganos estrictos, omitid este paso.

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Como veis, es bien sencilla y no se tarda nada en preparar. Espero que la probéis estos días y, como siempre os digo, dejadme en los comentarios qué os ha parecido.

Me tengo que despedir con una mala noticia (o buena, según se mire)… Tendré que volver a subir recetas cada dos semanas, porque retomamos el curso y claro, no me va a dar tiempo para deleitaros cada lunes con un nuevo postre. Es malo porque tendréis que contener las ganas una semana más, pero creedme, será mejor para nuestra báscula…

¡Tranquilos, que el dia 9 de octubre, volvemos a vernos con más fuerza que nunca!

¡Besooooos!

Cheesecake de licor de chocolate

¡Hola reposteros!

Encaramos ya la tercera semana de septiembre… La semana en la que llegan los alumnos de primer año a la universidad… La semana en la que los novatillos caerán en las garras de los veteranos, jejeje…

Me hace mucha ilusión ser veterana, el año pasado disfruté un montón de las novatadas y tengo ganas de que los chicos de este año lo pasen tan bien como lo pasé yo. Con control y con respeto, son un modo estupendo de hacer nuevos amigos y comenzar a relacionarte con tus otros compañeros, a pesar de la timidez. Eso sí, repito, con respeto.

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Pero a los que no seáis universitarios, este asunto os dará un poco igual y seguro que no estáis liados pensando en nuevas formas de usar la harina, los huevos o la Nocilla… Así que aquí os traigo la manera tradicional de usarlos, ¿que mejor que para hacer un cheesecake con un puntillo de licor, para rematar el verano con buen sabor de boca?

Receta de cheesecake con licor de chocolate (basado en el de Alma Obregón, en su blog Objetivo Cupcake Perfecto), para unas 8-10 raciones.

Ingredientes:

Para la base

  • Medio paquete (me refiero al envase cilíndrico de plástico) de galletas Digestive o similar
  •  2 cucharadas de azúcar moreno
  • 60 g de mantequilla

Para el relleno

  • 600 g (dos envases) de queso de untar tipo Philadelphia
  • 120 g de azucar blanco
  • 2 cucharadas de harina
  • 2 huevos L o 3 huevos M
  • 50 ml de nata de montar (mínimo 30% de materia grasa)
  • 50 ml de licor de chocolate (o otro que os guste, tipo Baileys, Crema de Alba, licor de caramelo…)

Para la cobertura de chocolate y licor

  • 150 g de chocolate negro de fundir
  • 120 ml de nata de montar
  • 60 ml de licor de chocolate

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Instrucciones:

Precalentamos el horno a 180 ºC. Comenzamos preparando la base. Para ello, machacamos las galletas, las mezclamos con la mantequilla fundida y el azúcar y las colocamos en el fondo de nuestro molde redondo desmontable (previamente engrasado). Dejamos enfriar en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Para ello, mezclamos el queso con el azúcar. Cuando este bien mezclado, añadimos la harina y seguidamente los huevos, uno a uno, hasta que el anterior no se integre bien, no añadimos el siguiente. Finalmente, incorporamos la nata mezclada con el licor y batimos.  Vertemos la masa sobre el molde con la base de galleta y horneamos 20 minutos a 180ºC. Pasado ese tiempo, bajamos la temperatura a 120ºC y horneamos 90 minutos más, hasta que movamos el molde y solo “tiemble” la parte central. Dejamos que la tarta se enfríe bien. Mientras, preparamos la cobertura.

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Para ello, calentamos la nata hasta que rompa a hervir. Incorporamos el chocolate y mezclamos bien, hasta que se haya fundido del todo. Añadimos el licor y removemos. Dejamos reposar hasta que la tarta esté templada, momento en el que vertemos por encima la cobertura. La tarta al completo debe reposar en la nevera unas horas, por lo que yo os recomiendo prepararla de un día para otro, ya que además lleva algo de trabajo.

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Pero bueno, en definitiva, no se tarda tanto y el resultado merece mucho la pena. Yo la preparé para una comida con amigos y la verdad es que triunfó. Os la recomiendo mucho para cualquier celebración, quedaréis como reyes.

Y yo me despido, tengo una semana muy movidita por delante… “¿Quien domina? ¡Medicina!”

¡Besos a todoooos!

Muffins de mermelada de ciruela

¡Hola reposteros!

¿Que tal va el inicio de septiembre? Yo ya estoy instalada en Valladolid, en mi nuevo piso.  Ahora toca disfrutar del reencuentro con los compañeros, contar las historias de nuestros respectivos veranos y aprovechar que aun hace buen tiempo para salir de fiesta y tomar algo en una terracita. Luego ya sabemos lo que nos toca… ¡Estudiar sin parar! Pero aun queda mucho para eso…

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¿Vosotros que tal vais con la vuelta a la rutina? ¿Os está costando madrugar? Si la respuesta es afirmativa, tengo la solución perfecta… ¿Que me decís si os digo desayuno? Y si a eso le sumamos la palabra muffin… La percepción de un madrugón cambia un poco, ¿verdad?

Receta de muffins de mermelada de ciruela (para unos 10 muffins bien hermosos)

Ingredientes:

  • 200 g de azúcar blanco
  • 2 huevos
  • 200 ml de leche entera
  • 75 ml de aceite de oliva
  • 200 g de harina
  • 10 g de levadura
  • Mermelada de ciruela (casera, a ser posible. La mía la hizo mi madre con ciruelas de nuestro propio árbol, más casera, ¡imposible!)

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Instrucciones:

Precalentamos el horno, con calor arriba y abajo, 250ºC. Mezclamos el azúcar blanco con los huevos, hasta que espumen. Con esto conseguiremos que la masa quede mucho más esponjosa. Añadimos la leche y el aceite y batimos, bien con una batidora eléctrica o bien con una manual. Yo lo he hecho con la eléctrica, pero podéis usar la que mejor os parezca.

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Incorporamos la harina y la levadura en dos tandas, previamente tamizadas. Mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea. Colocamos nuestros moldes de muffins en el soporte rígido para cupcakes y magdalenas y llenamos casi hasta el borde, para que nos salgan unos muffins consistentes, para aguantar toda la mañana de trabajo (o estudio). Añadimos una cucharada de mermelada y removemos un poco, para que se mezcle con la masa. Horneamos 10 minutos a 220ºC y 7 minutos más 200ºC.

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Sacamos del horno, esperamos unos minutos y ponemos los muffins en una rejilla, para que el papel no se humedezca y se despegue. Veréis como huele toda la cocina… ¡Es una maravilla!

Probadlos y me contais que os parecen… Espero haberos dado una buena idea para comenzar el curso/continuar el trabajo.

¡Nos vemos la semana que viene!

Pannacotta de miel

¡Hola reposteros!

Se acabó agosto. El verano llega a su fin… ¡Qué pena!

Pero bueno, hay que mirar al futuro con ilusión y a yo tengo especiales ganas de empezar este curso. Un cambio de casa, la llegada de un nuevo amigo y un viaje muy especial me esperan… ¡Ya os iré contando!

Sin embargo, como se que muchos no estaréis tan contentos como yo, hoy os traigo una receta que os recordará a esas sobremesas de verano, cuando estás muerto de calor y te apetece un montón algo fresquito… ¡Pues aquí esta la pannacotta, para endulzaros las penas! Hace unos meses os enseñé otra pannacotta, en ese caso de chocolate. Esta, además de ser igual de suave y refrescante, tiene un delicioso sabor a miel y el toque final se lo da la salsa que lleva por encima, que le da aun más dulzor.

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¿Os animais a prepararla? ¡Vamos a ello!

Receta de pannacotta de miel (para unas 4-5 personas) basada en la de Maria Lunarillos.

Ingredientes para la pannacotta:

  • 200 ml de nata de montar
  • 30 g de miel ecológica
  • 2 hojas de gelatina neutra (hoy en día, la encontraréis en todos los supermercados)
  • 100 ml de leche

Ingredientes para la salsa de miel anisada

  • 50 g de miel
  • 50 ml de agua
  • Media cucharadita de anís
  • Jugo de medio limón

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Instrucciones:

Comenzamos preparando la pannacotta. Para ello, hidratamos las hojas de gelatina en un plato con agua fría. Mientras tanto, vamos calentando la nata con la miel hasta que esta última se disuelva por completo. Incorporamos la leche y, cuando la mezcla se haya templado (que podamos meter el dedo sin quemarnos, a unos 40ºC), añadimos la gelatina (sin el agua, obviamente).  Es importante que no incorporemos la gelatina hasta que no se haya enfriado un poco, porque si no podría perder su efecto debido a la alta temperatura.

Solo nos queda colocar la mezcla en vasitos o moldes, lo que prefiráis, y dejar que cuaje en el frigorífico. Tarda unas 6-8 horas, dependiendo de la temperatura de vuestra nevera.

Cuando terminemos con la pannacotta, preparamos la salsa, para dejarla enfriar también y que el conjunto sea mucho más fresco. Simplemente, colocamos todos los ingredientes en un cazo y calentemos hasta que rompan a hervir. Lo mantenemos en el fuego unos minutos y retiramos. Pondremos la salsa en una lechera pequeña o en un vaso y, como os digo, la dejamos enfriar.

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Después, cuando la pannacotta esté lista y vayamos a servir el postre, vertemos un poco de salsa por encima, para darle ese toque meloso y anisado del que os hablaba. ¿Sencillo, verdad? Es una receta que no requiere nada de tiempo y solo necesita utensilios básicos, pero que no obstante, gustará a pequeños y mayores.

Si os animais a prepararla, espero vuestra opinión y experiencia en los comentarios.

Un beso y, ¡nos vemos la semana que viene!

 

Hummingbird cake (versión bundt)

¡Hola reposteros!

¿Qué tal se está portando agosto? ¿Mucha fiesta? ¿Estáis de vacaciones?

Yo estoy un poco triste… Ya tengo la sensación de que el verano llega a su fin y no me hago a la idea de que, otra vez, en unos pocos meses, tendré que ponerme a estudiar. Sí, sí, ya se lo que estaréis pensando todos los que trabajáis: “¡No te quejes tanto y aprovecha! ¡Que la vida de estudiante es la mejor!” Como yo no he trabajado nunca, no puedo ni afirmarlo ni desmentirlo. Lo que si os diré es que, a parte de las 6 horas de clase por la mañana, por las tardes, sobre todo en épocas de estudio, de otras 6 horitas no nos libra nadie… ¡No todo es tan fácil como parece!

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Pero bueno, centrémonos en que aun me quedan unos días de descanso, que pienso aprovechar para dejar preparadas unas cuantas recetas (y que así no me pase como el año pasado, que no volví a actualizar hasta verano, jejeje…) Y el postre que os traigo hoy es perfecto para culminar el final del verano con un buen sabor de boca. Porque, ¿hay algo que recuerde más al verano que las frutas tropicales? La piña, el plátano, el coco… Mmmm, ¡riquísimo!

Receta del hummingbird bundt cake, en su versión más sencilla, ¡en forma de bizcocho!

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Ingredientes:

  • 220 g de harina de trigo
  • dos cucharaditas de levadura
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • una pizca de nuez moscada
  • 10 nueces troceadas
  • 50 g de coco rallado (lo venden en todos los supermercados)
  • 170 g de azúcar moreno
  • dos huevos M
  • 100 g de piña natural cortada en trozos (yo use una de Mercadona que ya viene cortada en rodajas, muy rica y fácil de comer)
  • 2 plátanos hechos pure
  • 1oo ml de aceite de oliva

Instrucciones:

Comenzamos precalentando el horno a 180ºC y engrasando nuestro molde. Este bizcocho suele ser la base para hacer una tarta, con capas alternas de crema de queso, pero como yo quería hacer algo más ligero y que podamos tomar para desayunar o merendar cualquier día, suprimí el queso y me quede con el bizcocho.

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Batimos los huevos con el azúcar y cuando esté bien mezclado, añadimos el aceite, la vainilla, la piña, el plátano hecho puré, el coco y las nueces. Removemos para obtener una masa uniforme. Añadimos ahora los ingredientes secos, (harina, levadura, canela y nuez moscada), previamente tamizados. Solo nos queda batir hasta que todo esté bien integrado y verter la masa en el molde. Introducimos en el horno unos 35-40 minutos. Como os digo siempre, para comprobar que el bizcocho está hecho, clavad un palillo y si sale limpio (solo hay unas migas pegadas), está listo.

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Esperad a que se enfrie antes de desmoldar u os pasará como me suele suceder a mi, que soy tan impaciente que no espero y termino por romper el bizcocho que ha quedado precioso. Recordad, ¡la paciencia es la madre de la ciencia! No sé si de la ciencia repostera, pero es importante en cualquier caso. Eso si, una vez desmoldado, ¡atacad y coméroslo como si no hubiera un mañana! Al fin y al cabo, lleva fruta. Tiene que contar como una de las cinco raciones diarias, ¿no?

Ya sabeis, probadlo y contadme en los comentarios. Nos vemos la semana que viene y hasta entonces… ¡Feliz verano!

Leche merengada vegana

¡Hola reposteros!

¿Cómo va vuestro agosto? ¿Caluroso y playero? ¿Rural y en el pueblo? ¿O sois más de quedaros en la ciudad? Sea como sea, la receta que os traigo hoy la podéis preparar en una cocina digna de un chef con tres estrellas Michelín, en un camping-gas viendo la playa desde vuestra autocaravana o en casa de vuestra abuela. ¡No necesitáis nada más que una cazuela y muchas ganas!

Se trata de una leche merengada, estilo batido y vegana. Es apta también para los que seáis intolerantes a la lactosa, ya que lleva leche de almendras. Podéis usar cualquier otra leche vegetal que os guste: de arroz, de soja, de avena… Yo he optado por la de almendras, que aromatizada con la canela y el limón, sabe deliciosa. Es una buena opción de merienda o de desayuno, para sustituir la convencional leche. Bien fría es maravillosa para los calurosos días de verano.

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Seguro que os ha picado el gusanillo de cómo se hace, así que… ¡Allá vamos!

Receta de leche merengada vegana (basada en la de Danza de Fogones, un blog vegano al que me he aficionado y que tiene recetas 100% vegetales que son una pasada)

Ingredientes (para dos vasos de leche):

  • 2 tazas de leche de almendras
  • Piel de medio limón
  • Dos ramas de canela
  • Canela en polvo para decorar
  • Yo no he añadido nada para endulzar, pero si queréis podéis echar un par de cucharadas de azúcar moreno o de miel, si no sois veganos.

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Instrucciones:

Simplemente debemos poner todos los ingredientes en un cazo y remover un poco hasta que rompa a hervir. Esto sirve para infusionar la mezcla y que la leche coja todos los aromas de la canela y el limón. Solo queda esperar a que la mezcla se enfríe y, entonces, meterla en el frigorífico unas horas.

Yo deje la rama de canela y el limón porque no me molesta encontrarlos en la leche, pero si os molestan, podeis quitarlos cuando termine de infusionar. Cuando lo sirváis, decoradlo con un poco de canela molida, queda espectacular.

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Espero que os guste mucho esta receta, fácil, rápida y estupenda para combatir el calor. Si la preparáis, escribidme en los comentarios que os ha parecido.

¡Muchos besos!

 

 

 

 

 

 

 

Pan de hamburguesa

¡Hola reposteros!

¿Cómo va el veranito? ¿Os gusto la videoreceta de la semana pasada? Espero que sí, porque tengo alguna otra “en el horno” y lista para salir.

Pero hoy me apetecía hacer algo más versátil, que se pueda comer con dulce o con salado. ¿Y que hay más versátil que el pan? Encima, si se tratan de unos deliciosos bollitos para hamburguesa, con sus semillas por arriba, blanditos y esponjosos… ¿No se os hace la boca agua de pensar en las múltiples combinaciones para rellenarlos? Yo decidí preparar unas hamburguesitas de falafel. Para los que no lo sepáis, el falafel es una comida vegana, hecha a partir de garbanzo, verduras y distintas especias, lo que le da un sabor oriental muy característico. Ultimamente me estoy aficionando mucho a explorar este tipo de recetas, asi que es probable que pronto os sorprenda con alguna otra receta vegana o vegetariana, lo cual os vendría muy bien también a todos aquellos que seáis intolerantes al huevo o la lactosa, ya que las recetas veganas no pueden tener ningún componente animal.

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Dicho esto, ¡allá vamos con la receta!

Receta de pan de hamburguesa, para unos 12 bollitos (basada en la del libro “Postres y otras dulcerías”)

Ingredientes:

  • 200 ml de leche (si sois veganos, podeis usar leche vegetal de soja o arroz, por ejemplo)
  • 3,5 g de levadura seca (medio sobre)
  • 1 huevo (los veganos podéis usar puré de manzana o plátano)
  • 12 g de azúcar
  • Un pizca de sal
  • 20 ml de aceite de oliva
  • 450 g de harina de fuerza
  • Semillas de chia y sesamo tostado (podeis usar también semillas de amapola, pipas, lo que más os guste)

Instrucciones:

Comenzamos haciendo la masa. Para ello mezclamos la leche, la levadura, el huevo, el aceite y el azúcar en un cuenco. Yo use la thermomix para hacer la masa, así que lo puse directamente en el vaso del robot. Añadimos la harina y la sal y removemos hasta obtener una masa uniforme y no muy pegajosa (en la thermomix puse el modo amasado y espere hasta obtener la consistencia adecuada)

Dejamos reposar la masa un cuarto de hora y volvemos a amasar, hasta que casi no se pegue a nuestras manos. Colocamos en un cuenco pincelado con aceite y dejamos fermentar una hora cubierto con un paño, hasta que aumente de tamaño.

Pasado este tiempo, cortamos la masa en porciones. Mis trozos pesaban entre 70-80 g. Si queréis hacer panes más grandes, ya sabéis, simplemente es aumentar la cantidad de masa por cada porción. Hacemos pequeñas bolitas con las manos y las colocamos en una bandeja de horno forrada con papel de horno. Volvemos a dejar reposar una hora, de nuevo tapado con el paño. Cuando este a punto de terminar el tiempo de fermentación, precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.

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¡Eso es el falafel! Hecho al horno parece carne, ¿a que si? 

Solo nos queda pincelar los bollitos con un poco de leche (agua los veganos) y esparcir unas semillas por encima. Horneamos 20 minutos y luego dejamos enfriar los panecillos en una rejilla.

Ahora toca pensar de que rellenamos los panes… Y como os he dicho, yo decidí preparar algo sano: hamburguesas de falafel. Lo acompañé con lechuga y cebolleta de mi huerta, pepinillos, queso y ketchup, para darle el toque tradicional. Estaban deliciosas y más ligeras que una hamburguesa de carne normal. Sé que este es un blog de postres pero, ¿os gustaría saber cómo preparé el falafel? Si es así, dejádmelo en los comentarios.

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¡Hasta la semana que viene! ¡Disfrutad del veranooo!

 

 

Magdalenas de chocolate… ¡Ya en YouTube!

¡Hola reposteros!

Ya tenéis disponible una nueva video receta en mi canal de YouTube: ¡magdalenas de chocolate! Además de ser tremendamente chocolateadas, yo las decoré con unos trocitos de barrita de barquillo, tipo “Huesitos”, “KitKat”…

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Os animo a que las preparéis este fin de semana, aprovechando los que seáis de Burgos el bajón de las temperaturas… Como se suele decir, hay que poner al mal tiempo buena cara, y para ello nada mejor que juntarse con la familia en la cocina y poner en practica esta receta que hoy os traigo.

Como siempre os digo, dadle a like y suscribiros si os ha gustado el video. Nos vemos el lunes, con una nueva receta en el blog.

¡Un beso!

Loaf cake de té verde y limón

¡Hola reposteros!

No se si os pasará como a mi, pero últimamente no hago más que ver en recetas, cartas de restaurantes o Instagram; montones de nombres ingleses para denominar cosas que, en español, llamamos de una sola manera. Y entonces me pregunté, ¿debemos usar esas palabras? ¿Designan comidas diferentes? ¿O es un simple método para dar más “glamour” a la comida en si?

Decidí informarme un poco y, efectivamente, hay palabras que son distintas porque sirven para dar nombre a cosas distintas. Y como quiero que vosotros, mis reposteros, habléis con propiedad, os traigo aquí las principales formas de decir en ingles lo que nosotros en español llamamos genéricamente “bizcocho”

Primero tenemos el pound cake, que son todos aquellos bizcochos que no llevan levadura entre sus ingredientes. Antiguamente, se elaboraban solo con huevos, harina, mantequilla y azúcar, en concreto con una libra de cada uno de sus ingredientes, de ahí el pound, que en inglés significa libra.

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Por otra parte está el bundt cake, que es el bizcocho que se elabora en un molde de “bundt”, un molde redondo, con agujero en el centro y formas muy bonitas en la superficie.

También tenemos los shortcakes, bizcochitos pequeños que suelen estar rellenos de nata, crema y frutas (similares a los scones, que ya os enseñé en una receta) y por último, el loaf cake, el bizcocho de toda la vida, con su levadura y cocido en un molde normal. Y este es el postre que os traigo hoy. Tiene un sabor particular, por el té, pero tranquilos si las infusiones no os hacen mucha gracia, es un toque muy suave, casi enmascarado por el limón (que como sabéis a mi me encanta)

Receta del loaf cake de té y limón (basada en la de ILoveBundtCakes)

Ingredientes para el bizcocho:

  • 100 ml de leche desnatada
  • Dos cucharadas de té verde (el mío tenía además naranja, limón y melisa)
  • 100 g de mantequilla sin sal derretida
  • 125 g de azucar blanco
  • 50 g de miel ecológica a ser posible (calentada un poco en el microondas)
  • 2 huevos L
  • Zumo de medio limón
  • 180 g de harina
  • 5 g de levadura
  • Ralladura de limón

Ingredientes para el glaseado:

  • 50 g de azúcar glass
  • Té verde (el que vaya necesitando)
  • Más ralladura de limón

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Instrucciones:

Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo y comenzamos preparando el bizcocho. En primer lugar, calentamos la leche en el microondas y le añadimos las dos cucharadas de té. Dejamos infusionar unos 10 minutos, mientras vamos preparando el resto de la masa. Para ello, mezclamos la miel, el azúcar y la mantequilla y cuando esté bien integrado, incorporamos los huevos y la ralladura de limón.

Una vez la leche ha cogido el sabor del té, colamos las hojas e incorporamos el zumo de limón. Parecerá que la leche se corta, tranquilos, es lo que estamos buscando. Tamizamos la harina con la levadura y la añadimos a la masa de huevos, azúcar, mantequilla… en dos tandas. Vertemos también la leche en dos veces, cuando añadamos una parte de la harina.

Mezclamos hasta obtener una masa lisa y sin grumos. La colocamos en un molde normal,  previamente engrasado con un poco de aceite y horneamos 35 minutos, más o menos. Antes de desmoldar el bizcocho, le dejamos enfriar unas dos horas, para evitar que se rompa.

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Cuando ya está desmoldado, preparamos el glaseado. Colocamos en un cuenco el azúcar glass y vamos añadiendo el té a cucharadas, una por una, y mezclando, hasta que tengamos una textura similar a la de yogur líquido. ¡Cuidado de no pasaros con el componente líquido, o el glaseado no se secará! Solo nos queda verterlo sobre el bizcocho frío y rallar un poco de corteza de limón por encima, para darle un toque fresco.

Os prometo que no sabe mucho a té, es el punto justo para obtener un sabor cítrico y curioso. Podéis omitir el glaseado, si queréis, pero le aporta jugosidad y un dulzor que le va genial.

Si os atreveis a probarlo, espero vuestra opinión en comentarios, Twitter o Instagram. ¡Nos vemos la semana que viene! ¡Disfrutad del veranito!

Besosss alimonados