Natillas de chocolate veganas

¡Hola reposterillos!

¿Como estáis? Ay, que se nos acaba septiembre… ¡Qué dolor! Bueno, consolémonos pensando que prontito llega el puente de octubre y tendremos unos días de descanso para disfrutar de la familia, dormir hasta bien entrada la mañana y… ¡Hacer postres!

Por eso la receta que os traigo hoy, no puede ser más sencilla. Tiene solo uno, dos, tres, ¡cuatro ingredientes! La pueden preparar hasta los más torpes en la cocina, os lo aseguro, y es estupenda para darse un capricho dulce después de comer. Y por si fuera poco, es vegana, por lo que todos los vegetarianos, intolerantes al huevo o la lactosa, pueden tomarla.

Receta de natillas de chocolate veganas (basada en la de Delantal de Arces, un blog vegano que os recomiendo un montón)

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Ingredientes:

  • 300 ml de leche de almendras
  • 20 g de maicena
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 20 g de azúcar (si vuestra bebida vegetal no está ya edulcorada)

Instrucciones:

Vertemos todos los ingredientes en un cazo y calentamos hasta que rompa a hervir, removiendo todo el rato con unas varillas para evitar que se nos pegue (como si fuera una crema pastelera, vamos). Dejamos hervir 2 minutitos y retiramos del fuego para que se enfríe.

Cuando pase a temperatura ambiente, cogerá una textura similar a la de un flan. Para transformarlo en natillas, batimos con una batidora eléctrica (la de toda la vida, la de los purés y batidos, mismamente). La textura se vuelve mucho más suave y cremosa.

Solo nos queda conservar las natillas en la nevera hasta comerlas. Yo opté por decorarlas con un poco de chocolate blanco rayado, pero si no podéis tomar leche o sois veganos estrictos, omitid este paso.

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Como veis, es bien sencilla y no se tarda nada en preparar. Espero que la probéis estos días y, como siempre os digo, dejadme en los comentarios qué os ha parecido.

Me tengo que despedir con una mala noticia (o buena, según se mire)… Tendré que volver a subir recetas cada dos semanas, porque retomamos el curso y claro, no me va a dar tiempo para deleitaros cada lunes con un nuevo postre. Es malo porque tendréis que contener las ganas una semana más, pero creedme, será mejor para nuestra báscula…

¡Tranquilos, que el dia 9 de octubre, volvemos a vernos con más fuerza que nunca!

¡Besooooos!

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Cheesecake de licor de chocolate

¡Hola reposteros!

Encaramos ya la tercera semana de septiembre… La semana en la que llegan los alumnos de primer año a la universidad… La semana en la que los novatillos caerán en las garras de los veteranos, jejeje…

Me hace mucha ilusión ser veterana, el año pasado disfruté un montón de las novatadas y tengo ganas de que los chicos de este año lo pasen tan bien como lo pasé yo. Con control y con respeto, son un modo estupendo de hacer nuevos amigos y comenzar a relacionarte con tus otros compañeros, a pesar de la timidez. Eso sí, repito, con respeto.

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Pero a los que no seáis universitarios, este asunto os dará un poco igual y seguro que no estáis liados pensando en nuevas formas de usar la harina, los huevos o la Nocilla… Así que aquí os traigo la manera tradicional de usarlos, ¿que mejor que para hacer un cheesecake con un puntillo de licor, para rematar el verano con buen sabor de boca?

Receta de cheesecake con licor de chocolate (basado en el de Alma Obregón, en su blog Objetivo Cupcake Perfecto), para unas 8-10 raciones.

Ingredientes:

Para la base

  • Medio paquete (me refiero al envase cilíndrico de plástico) de galletas Digestive o similar
  •  2 cucharadas de azúcar moreno
  • 60 g de mantequilla

Para el relleno

  • 600 g (dos envases) de queso de untar tipo Philadelphia
  • 120 g de azucar blanco
  • 2 cucharadas de harina
  • 2 huevos L o 3 huevos M
  • 50 ml de nata de montar (mínimo 30% de materia grasa)
  • 50 ml de licor de chocolate (o otro que os guste, tipo Baileys, Crema de Alba, licor de caramelo…)

Para la cobertura de chocolate y licor

  • 150 g de chocolate negro de fundir
  • 120 ml de nata de montar
  • 60 ml de licor de chocolate

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Instrucciones:

Precalentamos el horno a 180 ºC. Comenzamos preparando la base. Para ello, machacamos las galletas, las mezclamos con la mantequilla fundida y el azúcar y las colocamos en el fondo de nuestro molde redondo desmontable (previamente engrasado). Dejamos enfriar en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Para ello, mezclamos el queso con el azúcar. Cuando este bien mezclado, añadimos la harina y seguidamente los huevos, uno a uno, hasta que el anterior no se integre bien, no añadimos el siguiente. Finalmente, incorporamos la nata mezclada con el licor y batimos.  Vertemos la masa sobre el molde con la base de galleta y horneamos 20 minutos a 180ºC. Pasado ese tiempo, bajamos la temperatura a 120ºC y horneamos 90 minutos más, hasta que movamos el molde y solo “tiemble” la parte central. Dejamos que la tarta se enfríe bien. Mientras, preparamos la cobertura.

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Para ello, calentamos la nata hasta que rompa a hervir. Incorporamos el chocolate y mezclamos bien, hasta que se haya fundido del todo. Añadimos el licor y removemos. Dejamos reposar hasta que la tarta esté templada, momento en el que vertemos por encima la cobertura. La tarta al completo debe reposar en la nevera unas horas, por lo que yo os recomiendo prepararla de un día para otro, ya que además lleva algo de trabajo.

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Pero bueno, en definitiva, no se tarda tanto y el resultado merece mucho la pena. Yo la preparé para una comida con amigos y la verdad es que triunfó. Os la recomiendo mucho para cualquier celebración, quedaréis como reyes.

Y yo me despido, tengo una semana muy movidita por delante… “¿Quien domina? ¡Medicina!”

¡Besos a todoooos!

Muffins de mermelada de ciruela

¡Hola reposteros!

¿Que tal va el inicio de septiembre? Yo ya estoy instalada en Valladolid, en mi nuevo piso.  Ahora toca disfrutar del reencuentro con los compañeros, contar las historias de nuestros respectivos veranos y aprovechar que aun hace buen tiempo para salir de fiesta y tomar algo en una terracita. Luego ya sabemos lo que nos toca… ¡Estudiar sin parar! Pero aun queda mucho para eso…

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¿Vosotros que tal vais con la vuelta a la rutina? ¿Os está costando madrugar? Si la respuesta es afirmativa, tengo la solución perfecta… ¿Que me decís si os digo desayuno? Y si a eso le sumamos la palabra muffin… La percepción de un madrugón cambia un poco, ¿verdad?

Receta de muffins de mermelada de ciruela (para unos 10 muffins bien hermosos)

Ingredientes:

  • 200 g de azúcar blanco
  • 2 huevos
  • 200 ml de leche entera
  • 75 ml de aceite de oliva
  • 200 g de harina
  • 10 g de levadura
  • Mermelada de ciruela (casera, a ser posible. La mía la hizo mi madre con ciruelas de nuestro propio árbol, más casera, ¡imposible!)

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Instrucciones:

Precalentamos el horno, con calor arriba y abajo, 250ºC. Mezclamos el azúcar blanco con los huevos, hasta que espumen. Con esto conseguiremos que la masa quede mucho más esponjosa. Añadimos la leche y el aceite y batimos, bien con una batidora eléctrica o bien con una manual. Yo lo he hecho con la eléctrica, pero podéis usar la que mejor os parezca.

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Incorporamos la harina y la levadura en dos tandas, previamente tamizadas. Mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea. Colocamos nuestros moldes de muffins en el soporte rígido para cupcakes y magdalenas y llenamos casi hasta el borde, para que nos salgan unos muffins consistentes, para aguantar toda la mañana de trabajo (o estudio). Añadimos una cucharada de mermelada y removemos un poco, para que se mezcle con la masa. Horneamos 10 minutos a 220ºC y 7 minutos más 200ºC.

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Sacamos del horno, esperamos unos minutos y ponemos los muffins en una rejilla, para que el papel no se humedezca y se despegue. Veréis como huele toda la cocina… ¡Es una maravilla!

Probadlos y me contais que os parecen… Espero haberos dado una buena idea para comenzar el curso/continuar el trabajo.

¡Nos vemos la semana que viene!

Pannacotta de miel

¡Hola reposteros!

Se acabó agosto. El verano llega a su fin… ¡Qué pena!

Pero bueno, hay que mirar al futuro con ilusión y a yo tengo especiales ganas de empezar este curso. Un cambio de casa, la llegada de un nuevo amigo y un viaje muy especial me esperan… ¡Ya os iré contando!

Sin embargo, como se que muchos no estaréis tan contentos como yo, hoy os traigo una receta que os recordará a esas sobremesas de verano, cuando estás muerto de calor y te apetece un montón algo fresquito… ¡Pues aquí esta la pannacotta, para endulzaros las penas! Hace unos meses os enseñé otra pannacotta, en ese caso de chocolate. Esta, además de ser igual de suave y refrescante, tiene un delicioso sabor a miel y el toque final se lo da la salsa que lleva por encima, que le da aun más dulzor.

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¿Os animais a prepararla? ¡Vamos a ello!

Receta de pannacotta de miel (para unas 4-5 personas) basada en la de Maria Lunarillos.

Ingredientes para la pannacotta:

  • 200 ml de nata de montar
  • 30 g de miel ecológica
  • 2 hojas de gelatina neutra (hoy en día, la encontraréis en todos los supermercados)
  • 100 ml de leche

Ingredientes para la salsa de miel anisada

  • 50 g de miel
  • 50 ml de agua
  • Media cucharadita de anís
  • Jugo de medio limón

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Instrucciones:

Comenzamos preparando la pannacotta. Para ello, hidratamos las hojas de gelatina en un plato con agua fría. Mientras tanto, vamos calentando la nata con la miel hasta que esta última se disuelva por completo. Incorporamos la leche y, cuando la mezcla se haya templado (que podamos meter el dedo sin quemarnos, a unos 40ºC), añadimos la gelatina (sin el agua, obviamente).  Es importante que no incorporemos la gelatina hasta que no se haya enfriado un poco, porque si no podría perder su efecto debido a la alta temperatura.

Solo nos queda colocar la mezcla en vasitos o moldes, lo que prefiráis, y dejar que cuaje en el frigorífico. Tarda unas 6-8 horas, dependiendo de la temperatura de vuestra nevera.

Cuando terminemos con la pannacotta, preparamos la salsa, para dejarla enfriar también y que el conjunto sea mucho más fresco. Simplemente, colocamos todos los ingredientes en un cazo y calentemos hasta que rompan a hervir. Lo mantenemos en el fuego unos minutos y retiramos. Pondremos la salsa en una lechera pequeña o en un vaso y, como os digo, la dejamos enfriar.

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Después, cuando la pannacotta esté lista y vayamos a servir el postre, vertemos un poco de salsa por encima, para darle ese toque meloso y anisado del que os hablaba. ¿Sencillo, verdad? Es una receta que no requiere nada de tiempo y solo necesita utensilios básicos, pero que no obstante, gustará a pequeños y mayores.

Si os animais a prepararla, espero vuestra opinión y experiencia en los comentarios.

Un beso y, ¡nos vemos la semana que viene!