Trdelniks caseros

¡Hola reposteros!

¿Como estáis? Seguro que muy contentos porque al fin… ¡He subido esta Receta! Sí, la Receta con mayúsculas. Y es que, desde que probé allá por octubre, ese delicioso bollo, humeante y que emanaba un riquísimo olor a canela… ¡Estaba tratando de imitarlo en cuanto tuviera la ocasión! Al final, por unas cosas y por otras, no había vuelto a casa, donde tengo todos mis utensilios y no había podido ponerme manos a la obra.

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Pero lo prometido es deuda y yo os había prometido hacer esta receta. Obviamente, no saben igual que un auténtico trdelnik (o trdlo, como prefiráis llamarlo) preparado en Praga, en uno de los adorables puestecillos callejeros, con su horno de leña… ¡Pero es una copia más que aceptable! Lo comprobareis en cuanto empiecen a oler en pleno horneado y os teletransporteis a las empedradas calles de la República Checa…

Receta de Trdelniks caseros (salen 7 bollitos bastante hermosos)

Ingredientes:

  • 520 g de harina de trigo (la normal, no tiene que ser la de fuerza)
  • Una pizca de sal
  • Un sobre de levadura seca de panadería
  • 120 ml de leche desnatada
  • 30 g de azúcar glass
  • 3 huevos
  • 70 g de mantequilla derretida
  • Azúcar blanco y canela
  • 7 latas envueltas con papel de aluminio
  • Aceite para pincelar

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Instrucciones:

Comenzamos activando la levadura. Para ello mezclamos la misma con la leche, previamente calentada (solo un poquito, para que llegue a unos 30ºC, templada). Dejamos reposar unos minutos. Mientras, vamos poniendo en el bol de nuestra batidora (yo use la Thermomix) la harina, la pizca de sal y el azúcar glass y mezclamos. Añadimos la mezcla de leche y levadura y batimos unos segundos. Incorporamos los tres huevos y batimos de nuevo. Por ultimo, echamos la mantequilla derretida y mezclamos durante un minuto, para que la masa quede perfectamente homogénea.

Vereis que es una masa super poco pegajosa y muy fácil de trabajar y despegar de las paredes del bol de la batidora. La colocamos en un plato espolvoreado con un poco de harina y dejamos reposar 40 minutos en un lugar cálido (¡yo la puse al lado del fuego y se hinchó que daba gusto!).

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Cuando haya doblado su volumen, hacemos 7 pedazos y los estiramos, para formar un “churro” bastante largo, lo suficiente como para dar tres vueltas y media alrededor de la lata, que previamente hemos forrado con el papel de aluminio y pincelado con un poco de aceite (¡solo con un poco, lo justo para que la masa no se pegue! O si no se os escurrirá de la lata y el trdelnik perderá su forma). Colocamos el churrito de masa alrededor de la lata y la hacemos rodar, para que la masa se pegue bien y la forma nos quede mas definida. Lo pincelamos con un poco de aceite y espolvoreamos con azúcar blanco granulado.

Con el horno precalentado a 200ºC, horneamos los trdelnik durante unos 17-20 min, hasta que estén un poco dorados, solo por la parte superior. Los sacamos, esperamos dos minutitos y los extraemos de la lata (con empujar un poquito es suficiente, salen solos). Pincelamos, esta vez con mantequilla derretida y espolvoreamos con azúcar y canela.

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Mmmm… Veréis que pinta más deliciosa. ¡No tienen nada que envidiar a los de Praga! Bueno, tal vez un poco sí… Lo de que allí se horneen con leña se nota, no lo voy a negar, pero son una opción de merienda navideña maravillosa, que encima nos transporta a esos cuidados mercadillos de Europa central…

¡Espero que os gusten!

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Le Sucre Viajero: Republica Checa

¡Hola reposteros!

Hoy vengo con una nueva sección del blog, ¡Le Sucre Viajero!

Los que me sigais por Instagram (si no lo hacéis, ¡ya estáis tardando, os perdéis montones de novedades y fotos exclusivas!), sabéis que hace unas semanas, hice un viaje por parte de Centroeuropa. Y, como no podía ser de otra forma, aproveché a probar nuevos postres típicos y que aquí, en España, por desgracia, no es común degustar.

En este primer episodio, os traigo un pequeño retazo de la repostería tradicional y más conocida de la República Checa, en concreto, de Praga (su capital) y de Karlovy Vary (una pequeña ciudad situada al norte del país). Este puente, si tengo un poco de tiempo entre tema y tema, me dedicaré a experimentar por mi misma estas recetas. ¡Os iré retransmitiendo mis avances!

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Tipica tiendecita donde vendian los Trdlo o Trdelník

Para comenzar con este dulce tour, os presentaré el postre más conocido de Praga. Y digo el más conocido porque no puedes dar más de dos pasos por las empedradas callecitas de la ciudad sin toparte con una tienda o puesto donde vendan uno de los calientes y olorosos Trdelník. Se trata de una especie de canutillo, hecho con una masa de bollo, cocinada en un horno de leña o carbón y recubierto de azúcar y canela. Esa es su versión mas pura y clásica, pero era común ver a cientos de turistas degustándolos acompañado de chocolate, montones de siropes e incluso helado y diversas frutas. Yo me decanté por la opción tradicional, quería probar el sabor al natural del bollo y su cobertura. Mi hermana, adicta chocolatera, prefirió acompañarlo con crema de chocolate. Y he de decir que estaba espectacular de ambas formas.

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Con chocolate o al natural… ¿Con cual os quedáis? ¡Estaban de vicio los dos!

Otro día, viajamos a la ciudad de Karlovy Vary, de donde eran las conocidas Lazenske Oplatky, una especie de obleas rellenas de distintos sabores (vainilla, chocolate, nuez, manzana y canela, avellana, turrón, fresa…) Yo probé la de manzana, almendra, nuez y chocolate. Creo que me quedo con la de manzana y canela, la combinación me pareció increíble y super sabrosa, la mezcla del dulzor de la canela con la acidez de la fruta. Este postre será un poco más difícil recrearlo y más aun sus característicos grabados, aunque veré lo que puedo hacer.

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A la izquierda, oblea rellena de nuez y a la derecha, con chocolate. Mmmm… ¡Se me hace la boca agua! 

Ambos postres me encantaron, aunque sin duda el Trdelník se llevó la palma… ¿Vosotros con cual os quedaríais?

Contarlo no es tan impresionante como vivirlo, así que si estáis pensando en hacer una corta escapada por Europa, os recomiendo visitar Praga y, por supuesto, catar sus dulces.

¡Nos vemos pronto en otra nueva entrega de “Le Sucre Viajero”!